Mucha gente dice que tengo un odio irracional hacia la religión en general y hacia la Iglesia Cristiana en particular. ¿Odio irracional? ¿Yo? Eso es una solemne estupidez. Sí que es cierto que puedo sentir un odio irracional, por ejemplo, por María Patiño. Y es que oír su estridente voz y entrarme unas arcadas tremendas es todo uno. Pero por la Iglesia yo no tengo un odio irracional... mi odio es totalmente racional. Los irracionales son ellos: que si una paloma dejó p'alante a una mujer, que si un tío separó las aguas del mar con un bastón, que si otro hablaba con una zarza ardiendo, o la última perla de una socióloga estadounidense que afirma que
las mujeres jóvenes ya no van a la iglesia por culpa de Buffy. Por lo visto hay pruebas irrefutables de que la famosa cazavampiros, con su
'herética autosuficiencia', ha hecho que las féminas ya no necesiten a Dios para combatir el mal. Cágate, lorito.
Con defensoras como esta socióloga, la Iglesia se está ganando a pulso no sólo mi odio racional, sino que la gente cada vez se tome más a cachondeo la religión, como una servidora.